Era un día esplendido, el cielo no tenia ni una sola nube que ensuciase
aquel cielo tan azul. El calor y el sonido de los pájaros y algún que
otro grillo eran todo lo que ella había estado deseando desde principios
de Junio, pero que aún no había podido disfrutar debido a su ocupada
vida. Salió a la calle, todo aquello era desconocido para ella. Bingo!
Se había ido de vacaciones nada más salir aquella misma tarde del
trabajo. Necesitaba cambiar de aires, y que mejor que huir de la
ajetreada ciudad para descansar en aquellos canales donde se encontraba
sentada. El sol golpeaba iluminando sus rojizos cabellos. Un suspiro de tranquilidad se escapó de sus labios y aquel silencio fue interrumpido por otras dos chicas que
aparecieron por detrás.
- María!! Te estábamos buscando! Hay que ir a comprar!! – dijo una de ellas
- ¿Comprar? si estamos de vacaciones – a María no parecía gustarle la idea.
- Estamos de vacaciones guapa, pero se come en casa eh jaja
- Jooooooo >_< vamos…
Definitivamente sus amigas tenían razón, el tío de una de ellas les había prestado un apartamento al sur de Tenerife, pero del mantenimiento y de la
comida se tenían que encargar ellas… Y dicho y hecho, cogieron el coche y
fueron hasta el supermercado más cercano, compraron todo lo necesario y
tras comer y descansar decidieron salir a inspeccionar aquel lugar.
Alquilaron tres bicicletas para poder moverse por las calles sin necesidad
de mover el coche y fueron rumbo a la playa. El viento jugaba con sus
cabellos, y María estaba inmersa en su propia música, con sus cascos puestos, y su gran bolso. Llegaron, se bañaron y todo parecía perfecto. Habian montones de turistas de todas partes: Franceses, Ingleses, Alemanes, Italianos, y Asiáticos. Y mientras sus dos amigas seguían en el agua, María decidió que ya había tragado suficiente agua por hoy y fue hacia su toalla.
- Toalla..toalla… donde estás??? – murmuraba mientras buscaba entre tanto parasol hasta que la encontró. Una punzada de hambre perforaba su estomago – vestido.. vestido.. – se puso un vestido de playa y se dirigió al chiringuito más cercano con su cartera en mano. Mientras caminaba pensaba en que se iba a pedir – esto...¿bocadillo de lomo? Nah… patatas.. –Y no pudo terminar su frase. Su cartera había volado, literalmente había desaparecido de sus manos.
- AAAAAAH!!! – se puso a chillar señalando la dirección por la que aquel hombre sin corazón que quería matarla de hambre había huido – LADROOOÓN!!!
Chillaba aún en su sitio sin saber muy bien que hacer.. ¿correr? JÁ! Corria dos
pasos y se comia el suelo… ¿gritar? ¿Y que estaba haciendo? Su cabeza funcionaba a mil por hora en vano, y algo la sacó de sus pensamientos. Algo o alguien.
- aaish… mujeres…
Un chico alto, de pelo negro y ¿asiatico? la había mirado con ¿asco? Y..
¿estaba corriendo? A María aquel chico la dejó petrificada, ¿se había
puesto a correr para devolverle la cartera o era imaginación suya?
Pronto saldría de dudas. Pasaron entre unos 5 y 10 minutos y aquel chico
apareció por el fondo con su cartera en las manos.
- ¡¡GRACIAS!! – corrió hacia él y recibiendo su cartera le sonrió.
- Ve con cuidado, no tengo ganas de volver a salir corriendo ¬¬ -contestó el chico con un semblante serio. Estaba molesto y se notaba.
- L-Lo siento!! Muchas gracias de verdad!! – le sonrió en agradecimiento.
El chico se le quedo mirando por unos momentos, se rascó la nuca y se fue
murmurando cosas en otro idioma y María por su parte estaba encantada. Aquel chico no estaba nada mal. Lástima que se fuera sin haberle dicho al menos su nombre. Aquella noche habían decidido irse de copas por los distintos pubs de la zona. ¿Que mejor que unas copitas del Monkey Beach? Y ahí estaban ellas, preciosas. María llevaba unos shorts de calaveras y una blusa palabra de honor de color negro. Tras unas cuantas copas y tras ir un poco borrachas, las amigas de María habían encontrado respectivos compañeros con los que disfrutar de aquella “noche”. La situación se había vuelto algo incómoda para ella y decidió marcharse del lugar. Se dejó guiar por sus pasos que la condujeron hasta nuevamente aquel chiringuito donde horas antes había visto a aquel asiático tan mono.Había pasado más de una hora y no había ni rastro de aquella hermosura de chico, parecía que se lo había tragado la tierra. El lugar tampoco era tan grande. A lo lejos se escuchó un gran jaleo, aquella zona parecía ser conflictiva y se habría generado alguna pelea; curiosa fue a ver de quien se trataba. Para su decepción, si esque así se podía llamar, no era él, ni nadie que conociese.
- Bah, soy tonta T_T siempre me emociono tan rápido por todo... – se quejaba mientras se alejaba de aquella muchedumbre – aissh, ¿y ahora qué hago yo sola? – se decía a si misma mientras se golpeaba ligeramente con la mano en la cabeza
- ¡Túu! – se escuchó un grito de detrás, y María se giró. – ya van dos veces hoy que nos vemos ¬¬ - dijo sin muchas ganas un chico alto.
- ¡¡Patataman!! – griitó María al instante – ho..hola jaja
- ¿Patataman? O.o – preguntó él algo desconcertado por aquel nombre tan raro
- Nee, perdona.. esque siempre pongo motes sin darme cuenta… como estás comiendo patatas y antes yo iba por patatas… - dijo señalándole el cucurucho de patatas fritas que llevaba entre las manos. – ¿dónde vas?
- Ibamos a tomar algo por ahí – dijo haciendo que María se percatara de que no estaba solo, le acompañaban dos chicos bien altos. – ¿y tú, qué haces sola?
- Mis amigas están con sus “rollos” T_T
- Ahh… ya veo – dijo riéndose por lo bajo
- Oye ¬¬ -a ella no le hacía tanta gracia.
- Jajajaj perdona perdonaa – y le sonrió ampliamente.
Aquella sonrisa no era normal, no podía una sonrisa tan perfecta pertenecer a
un ser humano, sin duda tenia que ser un angel, o al menos eso fue lo
que se le pasó por la cabeza a ella, antes de que uno de sus amigos la
rodease con su brazo
- ¿Porqué no te vienes con nosotros? ^^ - preguntó muy majo
- Esto.. ¿está bien? – preguntó buscando la mirada de su Patataman.
- Si tranquila – y volvió a sonreir de aquella manera que a María parecía confundirle – me llamo Wooyoung, encantado ^^ - y le alargó la mano.
- Yo me llamo Junsu, y él es Taecyeon – dijo señalando al chico que la había “abrazado”
- Yo me llamo María, encantada – dijo animadamente correspondiendo a los tres chicos que tenía delante – así que Patataman se llama Wooyoung.. curioso jaja – pensó para sus adentros.
Durante todo el camino hablaron y se rieron, consiguieron romper el hielo del principio, y Taecyeon y Junsu parecían llevarse muy bien con ella. Wooyoung también parecía muy majo, pero era el que menos hablaba de los tres.
- ¿Así que sois de Corea? ¿Y a qué os dedicáis? – preguntó ella curiosa de saber más sobre aquellos chicos tan especiales
- Pues un poco de todo… somos profesores de baile – dijo Junsu algo nervioso y buscando la mirada de los demás.
- Ahh.. ya veo..yo paseo perros..me gustan mucho y me saco una pasta
Se empezaba a sentir incomoda. Wooyoung hablaba lo justo, y no le quitaba
los ojos de encima. ¿Acaso iba despeinada? Reviso su pelo varias veces,
pero él seguía. No sabia si preguntarle o que, pero la cuestión era que
ahora se estaban despidiendo. Los chicos se fueron por su camino, y ella
por el suyo. Aún le faltaba un buen trozo antes de llegar a casa. A mitad del camino le pareció escuchar unos gritos de fondo, muy suaves. Y de golpe, una mano se posó sobre sus hombros haciendo que ella gritara del susto.
- Tranquila tranquila – decía la voz de Wooyoung mientras la abrazaba para que se calmara – soy yo, mujer… lo siento
- T_T no me vuelvas a asustar asi – dijo ella ya más calmada pero sin soltarse de él.
Se quedaron así por unos minutos, era una sensación extrañamente comoda
para los dos… ninguno se atrevía a soltarse. Estaban demasiado bien. Finalmente ella le soltó y le miró algo avergonzada.
- ¿Que haces aquí? – preguntó dándose cuenta de que la había seguido – ¿eres un acosador?
- ¿¿Qué?? ¿Qué dicees? – dijo él incrédulo a sus palabras.
- Socorroooo!! – dijo gritando entre risas
- Yaa yaa!! No bromees con eso andaa que te van a oir jaja– dijo él divertido por sus juegos.
- ¿Entonces qué? – preguntó esta vez en serio.
- Nada.. solo pensaba que podía ser peligroso que te fueras sola - dijo algo sonrojado por sus propias palabras y rascándose la nuca intentando desviar la mirada.
- ¿Y no será peligroso contigo? ¬¬ -dijo ella mirándole de arriba abajo con fingida desconfianza
- Yaah ¬¬ no hace gracia – dijo él molesto – pues ahora te vas sola – dijo fingiendo que se había molestado y que se iba
- Nooo – dijo ella cogiéndole por el brazo – lo siento, lo siento – puso su mejor carita de niña buena y al final lo consiguió
- Será adorable… - dijo flojito para que ella no lo pudiera oir – vale.. valee.. ¬¬ - dijo al fin sonoramente.
Durante el camino es que hubiesen hablado mucho, pero estaban cómodos. Al fin llegaron a casa. Aquella noche iba a pasarla sola si es que ellas no habían vuelto aun.
- Que desastre de chicas…. – dijo al llegar a su portal.
- ¿Es aquí? – pregunto Wooyoung mirando la casa
- Sí.. aquí es.. – estaba triste.. no quería que aquella noche acabara. Su patataman la había acompañado hasta casa..
- Bueno.. entonces supongo que me voy ya ^^ - dijo él dando un paso hacia delante.Un paso hacia ella que se encontraba delante suyo. – buenas noches…
- Buenas noches.. y gracias – dijo dándole dos besos. Su piel era tan fina…
- Mañana ya te llamaré para vernos.. ¿vale?
- Vale, para vernos..
- Los tres.. si..
- Si.. los tres.. perfecto – dijo ella asintiendo a aquellas palabras tan… ¿dolorosas?
Finalmente él se fue. María se metió para dentro y cayó encima de la cama rendida. Estaba agotada, había sido un día largo. Por su cabeza no dejaban de pasar imágenes de Wooyoung sin entender muy bien… empezaba a quedarse dormida mientras pensaba en aquel chico tan “especial” que había conocido hasta que el sonido de un sms la sacó de su sueño.
"Buenas noches pequeña, descansa"
"Buenas noches Patata, descansa tu también"
Y así sus ojos se cerraron tranquilamente, esperando ansionsa que
amaneciera para poder ver a aquel desconocido, que ¿porqué no decirlo?
Se había colado en su corazón en tan poco tiempo.
Capítulo 2.
Hacia escasas horas que su día había empezado, tras desayunar y ordenar un
poco por encima aquel lugar, se asomó por la ventana trasera. Le gustaba
lo que estaba viendo y sin pensárselo más, cogió su móvil y se subió a
la lancha, dispuesta a explorar aquellos canales. Subió, se colocó su
chaleco salvavidas (más valía prevenir que curar, y su habilidad en el
campo de la natación no era nada alabable) y en el momento de “arrancar”
aquel vehiculo, su teléfono empezó a sonar. Nerviosa como ella sola lo
buscó con rapidez entre sus ropas. Genial.. si él la estaba llamando
tardaría un buen rato en contestar.. Cuando al fin logró cogerlo sin que
colgaran su cara cambió…
- María,¿Dónde estás?- aquella voz no era de ningún chico para su desilusión, si no de una de sus amigas.
- Eso tú, tonta
- Jaja estamos llegando a casa, no te enfadees anda, pianhee~ – dijo su amiga con la voz más dulce que podía hacer
- ¡Serás!.. va venga, que te espero en casa..
Y colgó. Su paseo por los canales se había tenido que aplazar para más
tarde. Mejor ir acompañada que sola. Algo bueno tenía que tener.
Mientras bajaba de aquella lancha su teléfono volvió a sonar..
- ¿¡¿QUÉ?!? - contestó molesta
- Nada.. esto.. – era Wooyoung, y María estaba de piedra, le acababa de gritar!
- Lo siento, pensaba que eras mi amiga – se disculpó ella riéndose de la situación que ella misma había creado
- Jajaja ¿primero me llamas patata y luego me llamas marica?
- Yo no he dicho eso, aunque si te das por aludido…
- Oye ¬¬ - la interrumpió antes de que pudiera terminar - no sigas.. te llamaba para saber que hacías hoy.
- Hoy? Pues aun no he pensado nada la verdad..
[…]
Habían pasado unas 3 horas desde aquella llamada, María se había duchado, se había alizado el pelo y ya estaba lista para salir. Habían dicho de verse en un parque no muy lejos de dónde ella vivía, para bien o para mal, suponía que Junsu y Taecyeon también iban a estar, así que de camino paró en un puesto para ,al menos, tener un detalle con ellos. Ahí estaba, Wooyoung había llegado antes y ella corrió a saludarle.
- ¿Dónde están esos? – preguntó mirando hacia los lados. No sería de extrañar que se hubieran escondido.
- No están, tenían cosas que hacer… - dijo y con disimulo miraba hacia otro lado.
María le había calado, ¿había ido solo expresamente? La tarde empezaba con buen pie. Estuvieron caminando y hablando por un largo rato. Hablaban de cosas sin importancia, nada especial, pero estaban muy bien uno junto al otro. Sin darse cuenta, ella le cogió por el brazo y Wooyoung le dejó. ¿Qué mal había? Al parecer Wooyoung y los chicos iban a pasar menos de una semana antes de volver a irse a Corea.. aquella noticia revolvía el estomago de María, pero ella no le daba importancia.
Se les había hecho de noche, habían estado tomando algo y caminando por la playa tranquilamente, la tarde había sido perfecta, y aún lo podía ser más, pero ambos preferían ir despacio. Wooyoung volvió a acompañarla a casa y de nuevo estaban ahí. Como el dia de antes. Parados uno frente al otro.
- Maldita puerta.. ¬¬ - maldijo Wooyoung por lo bajo
- ¿Que? – preguntó ella que le pareció oir algo
- Nada nada.. – dijo mientras se volvia a rascar la nuca.
“Estaba tan mono cuando lo hacía..” Pensaba María para sus adentros, hasta que la voz de Wooyoung volvió a sacarla de sus pensamientos.
- Entra ^^ - dijo sonriéndole dulcemente y haciendo que el corazón de ella se sobresaltara.
- Si.. ve con cuidado – y le devolvió la sonrisa
Cuando María se dio la vuelta, avanzó unos pasos y su móvil sonó de nuevo.
<< No te vayas… Porfavor.. >>
Miss A - 멍하니
Se giró con cuidado y con paso dudoso agarrando su teléfono fuertemente y
estrechándolo contra su pecho. Levantó la vista del suelo para
encontrarse con los ojos brillantes de aquel chico. Aquel chico del que apenas sabia cosas, pero con el que había pasado ya dos días inolvidables. Aquel chico que con solo sonreír le hacía quemarse y estremecerse por dentro. Aquel chico que se estaba acercando mirándola a los ojos, y que ahora tenia a escasos centímetros de su cuerpo.Las manos de Wooyoung se acercaban a su rostro con extrema delicadeza, mientras sus labios sonreían tiernamente y ella se sonrojaba tragando saliva. Desplazó sus manos hacia su cabello y agarrándola suavemente por la nuca la acercaron más a él. Podían sentirse las respiraciones chocar entre ellas y el latido de sus corazones seguir el mismo compás. Hasta que al fin, Wooyoung decidió acortar aquella molesta distancia que les separaba, juntando sus labios suavemente con los de ella por unos largos segundos y dando paso lentamente a un beso suave, tierno y lento lleno de sentimientos y delicadeza; dónde ambos parecían tener miedo de dañar los preciosos labios del otro.[…]
La semana estaba llegando a su fin, y Wooyoung se tendría que ir. Ambos
habían empezado una especie de relación entre ellos, pero ninguno había
vuelto a mencionar aquel delicado tema. En tan pocos días ambos sentían
que por fin habían conocido aquello que en las películas suelen llamar
Alma gemela.
Seoshi - Shin Seung Woo
Las horas para Wooyoung al lado de María eran las más preciadas y los besos y caricias eran su alimento principal. No quería dejarla. Pronto se vería en un avión que le llevaría a la otra punta del mundo para seguir con su vida. Pero él tenía bien claro que para seguir con su vida la quería a ella y sabía muy bien que ella pensaba igual. Tenía que pensar en alguna solución rápido…Mientras tanto para María, Wooyoung significaba felicidad. Estando con él todo era tan perfecto… Le hacía olvidarse de todos sus problemas, de su vida, y deseaba tanto poder seguirle.. pero aquello era imposible, Wooyoung, tenía otra vida, lejos de ella, y alomejor no estaban destinados a estar juntos. Miles de pensamientos pasaban por su cabeza mientras se encontraba tumbada llorando en su cama, con la cara escondida entre los cojines.
Finalmente llegó el temido día. Como era de esperar, ella le acompañó al
aeropuerto con lágrimas en los ojos. Todos sus momentos juntos pasaban
por sus cabezas haciendo de aquello, que podía ser normal, un infierno.
Una voz mecanizada y diabólica anunció que debían embarcar. Ahí estaban
todos. Taecyeon, Junsu, y Wooyoung frente de María y sus amigas. Cuando
se dieron la vuelta, María le agarró fuertemente del brazo y no parecía
tener intención de soltarle. Era duro, muy duro. Cuando al fin conoces
al amor de tu vida esperas permanecer a su lado para siempre, pero aquel destino que los separaba estaba siendo muy cruel, demasiado, tanto que los corazones de ambos dolían, y las lagrimas de María se asomaron y dejaron ver a Wooyoung lo mucho que lo quería, sin necesidad de palabras.
Debían irse, estaba siendo una egoísta, no podía dejar que el ultimo recuerdo que él tuviera de ella fuera aquel. El de una niñata que no podía entender que las cosas se acababan y que todo en esta vida tiene un fin. No quería que lo último que viera Wooyoung fueran sus lágrimas y no su sonrisa, así que se tragó las lagrimas como pudo y esbozó una pequeña sonrisa pronunciando así el ultimo adiós.Wooyoung había desaparecido, se había ido. Sus lagrimas no tenían control. Aquel sin duda iba a ser uno de los recuerdos más tristes de su vida. La palabra "recuerdos" no dejaba de rebotar en su mente. .
Debían irse, estaba siendo una egoísta, no podía dejar que el ultimo recuerdo que él tuviera de ella fuera aquel. El de una niñata que no podía entender que las cosas se acababan y que todo en esta vida tiene un fin. No quería que lo último que viera Wooyoung fueran sus lágrimas y no su sonrisa, así que se tragó las lagrimas como pudo y esbozó una pequeña sonrisa pronunciando así el ultimo adiós.Wooyoung había desaparecido, se había ido. Sus lagrimas no tenían control. Aquel sin duda iba a ser uno de los recuerdos más tristes de su vida. La palabra "recuerdos" no dejaba de rebotar en su mente. .
- María… cálmate.. – intentaba tranquilizarla una de sus amigas
- María.. tú teléfono.. – señaló la otra mientras el sonido de su teléfono no cesaba – Cogelo, alomejor es Wooyoung…
Y con una rapidez asombrosa lo cogió, viendo en la pantalla escrito <<Patataman>>, descolgó el teléfono y sus lagrimas aumentaron. Sus amigas no entendían nada, no se podía leer nada en la expresión de su amiga. Era una mezcla de sorpresa, emoción y tristeza juntas. María regiraba su bolso a la velocidad de la luz en busca de algo. Algo que no tardó en encontrar. De repente, de entre los clínex y de todas las cosas que tenía, aparecieron dos papeles.
- Lee la nota – se escuchó desde el otro lado de la línea. Y luego, colgó. María, obediente, abrió aquel papel doblado y escrito a mano:
"¿Sabías que por mucho que digan que el destino está escrito, puedes cambiarlo?
En este mundo jamás podré encontrar a nadie como tu. Todos nuestros momentos juntos… me niego a que se reduzcan a simples recuerdos. Quiero conocerte y que me conozcas. Quiero saber todo sobre ti. Sobre la persona que quiero… Sí, suena estúpido, pero estoy enamorado de ti.¿Serías capaz de dejarlo todo y venir conmigo? Te prometo que te voy a tratar como te mereces. Te voy a proteger, jamás dejaré que vuelvas a derramar otra lágrima.¿Aceptas venir y vivir conmigo, María M?Te Quiero,Jang Wooyoung"
Sus lágrimas volvían a caer y mientras se tapaba la boca, miró el otro
papel… Era un boleto de avión. Miró a sus amigas, como buscando una
respuesta a la carta de él, pero ellas se limitaron a decirle…
- Sigue tus sueños…Pero no te olvides de nosotras.
Las tres amigas se abrazaron fuertemente con lágrimas en los ojos, y
finalmente, María corrió hacia sus sueños. Corrió hacia su libertad, y
como decía Wooyoung, hacia su DESTINO.
FIN

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